Fotografía del componente «Puente 3 Encontrando Soluciones en Conjunto» realizado en agosto de 2019.

Doña Tomasa es conocida en su comunidad como Xe’n, así le llaman sus vecinos en idioma K’iche, en esta ocasión nos abrió las puertas de su casa para conocer un poco más de su vida y sus dos hijos Brenda y Manuel que el año pasado nos regalaron una hermosa postal cuando se desarrolló uno de los “puentes”, metodología que abordó el proyecto “Miles de Manos” donde se socializaron los avances y aprendizajes de la formación con padres y madres, maestros, niños y niñas en la comunidad de Chulumal.

Chulumal es una comunidad rural, cuentan sus habitantes que por su topografía plana, muchos años atrás los viajeros y comerciantes que se dirigían en caballo hacia los municipios de Cubulco, Joyabaj, Chinique, entre otros pueblos del altiplano, convertía a Chulumal como el lugar idóneo para descansar, “Por eso los antepasados, le llamaron Chulumal en idioma k’iche’ que quiere decir lugar de descanso” refiere el profesor Miguel director de la Escuela de la comunidad.

Xe’n nos recibió con mucha alegría en su casa, al momento de ingresar a su vivienda salieron a nuestro encuentro Brenda, Manuel y Nancy con un saludo de “buenas tardes” muy contentos. Brenda y Manuel aún conservaban el uniforme escolar porque tenían menos de una hora de haber regresado de clases. Manuel es el hijo mayor, actualmente cursa cuarto grado de primaria, le sigue Brenda que cursa primer grado y por último Nancy, la más inquieta y pequeña de la familia, ella llevaba en brazos a «Tigre» su peluche favorito que estuvo con ella todo el tiempo de la visita.

Entre una conversación amena con Xe’n, nos contó que desde su participación en Miles de Manos, su familia ha percibido un gran cambio, principalmente una mejora en la comunicación con sus hijos, de estar pendientes de ellos en todos los aspectos, porque considera que es importante “antes nunca les preguntaba a mis hijos sobre cómo les iba en la escuela, aunque a veces mi esposo me decía que yo era quien debería tener mejor comunicación con ellos, pero luego de asistir en los talleres aprendí que es necesario tanto la mamá y el papá lleven una buena comunicación con sus hijos” nos comparte Xe’n mientras que Nancy la más pequeña observa a su mamá y no deja de abrazarla.

Muchos padres se ocupan de sus quehaceres y los asuntos de los hijos lo dejan a un lado y no le ven importancia, tal como decía Xe’n “yo ni en las reuniones escolares asistía, yo no le daba importancia porque confiaba en que al día siguiente mis vecinos me informaban sobre lo que se había hablado. En mi niñez recuerdo muy bien, cuando ingresé por primera vez en la escuela, mi mamá solo el primer día de clases fue a dejarme y después yo tuve que ver por mi cuenta porque nadie de mis padres iba a visitarme, ni en las reuniones de la escuela asistían”.

Pequeñas acciones que fueron cambiando las cosas para bien

Xe’n cuenta que su vida y su relación con sus hijos ha cambiado de manera positiva, con acciones tan sencillas como cuando sus hijos regresan de la escuela les pregunta cómo les fue, qué tareas les dieron y se sienta con ellos a ayudarles a hacer sus tareas y cuando hay reuniones de la escuela se turnan con su esposo para asistir y velar por la educación de sus hijos.

Mostrar afecto a los hijos y a la familia trae muchos beneficios

El afecto es imprescindible en el desarrollo emocional de los hijos, les genera confianza y mejora la comunicación, aunque es una práctica que no todos lo hacen, Xe’n toma de ejemplo a sus cuñadas y su suegro, ellos no están acostumbrados a mostrar afecto, cuando Manuelito y Brenda entran en la casa, lo primero que hacen es saludarlos y a veces con un abrazo, en un principio era muy raro para toda mi familia, luego poco a poco fueron adoptando y aprendiendo, hasta la más pequeña (Nancy) ahora hace lo mismo.

“Mostrar afecto es importante, cada vez que se van  a la escuela siempre se despiden de mí con un abrazo y un beso en la mejilla, también hacen  lo mismo con su papá aunque él poco a poco se está acostumbrando porque para los vecinos de la comunidad eso es vergonzoso, ellos piensan que es una práctica que solo la gente que no es indígena y de otras culturas pueden hacer, pero ahora ya vamos dejando a un lado esa forma de pensar” indica Xe’n con sus hijos abrazados a ella.

Participar en las formaciones de Miles de Manos también ha significado la recuperación de valores

Los valores son importantes, en ellos se cimienta la buena convivencia, aunque con el paso del tiempo éstos elementos indispensables se van perdiendo, afortunadamente Xe’n está recuperando para sí misma y para su familia, tal como ella lo cuenta “agradecer los alimentos es uno de los valores que hemos rescatado en la familia, principalmente Manuelito y Brenda lo hacen después de cada tiempo de comida, aunque las primeras veces sus tías no los comprendían el por qué, pero son valores que se fueron perdiendo, ahora poco a poco, todos los miembros de la familia replican esas buenas prácticas”.

Como Xe´n, Manuelito, Brenda y Nancy también hay otras familias en la comunidad que han participado en el proyecto de Miles de Manos ha transformado sus relaciones familiares para una buena convivencia. Madres y padres, docentes y niñez, han sumado esfuerzos porque familia y escuela ¡juntas hacen la diferencia!